Je ne suis pas un etre humain facile

Por Tatiana Piotte

Era fin de semana, había tiempo de mirar algo más largo que una serie y buscamos entre la lista de las pelis que en algún momento fueron marcadas para ver. Había algunas que pintaban más serias o dramáticas, fuimos por algo que supusimos más light, una comedia: I am not an easy man, o Je ne suis pas un homme facile, en su título original.

En los adelantos mostraba un hombre que encarnaba al típico machista, pero que por un accidente estúpido el mundo en dónde se sentía tan cómodo se da vuelta y despierta en uno dominado por mujeres. Bueno, hasta ahí parecía una peli más del estilo Lo que ellas quieren. De esas comedias en que el hombre por algún evento mágico se sumerge en el mundo femenino por un tiempo relativamente breve en dónde aprende una lección y todo vuelve a la normalidad.

Y sí, es gracioso verlos meterse en problemas de depilación, de menstruación, de crianza de niños, de “piropos” callejeros.

Y sí, verlos aprender a comportarse con las damas porque aprendieron lo que es estar del otro lado es ilusamente esperanzador, como llegar al final feliz de un cuento de hadas. Desde ese lugar, empezamos a verla en nuestra noche del domingo.

El tráiler no mentía, efectivamente el protagonista era un hombre de unos 30 años, heterosexual, con un trabajo en dónde destacaba y era felicitado por su jefe, exitoso con las mujeres, libre y en la plenitud de su vida. Mira con pena a su matrimonio amigo, ve cómo los hijos, la rutina y la monogamia forzada estaban desgastando sus mediocres vidas. Mira con desdén a su única compañera mujer en el trabajo, cuyas ideas nunca resultan correctas o acertadas. Después de una media hora de que conozcamos en rasgos generales al personaje, y detestemos lo que detestamos en estos tipos de personajes – los piropos y el acoso, la actitud ganadora y promiscua, la soberbia y la mentira – llega el golpe.  

Despierta en un mundo del revés en dónde en principio el sistema laboral ha cambiado y ahora son las mujeres las que hacen las tareas más rudas, porque el cambio se arrastra desde la prehistoria: Se exhibe una teoría en la cual el hombre prehistórico cazador daba el trozo más pequeño de carne a la mujer, lo que fue transformándola a través de los siglos en el sexo débil. – ¿Alguien sabe si efectivamente esto fue así? –

En esta nueva línea histórica eso no sucedió y ahora la mujer es la fuerte, razón por la cual tiene la propiedad de dar a luz.

La desigualdad de nuestro propio presente la podemos ver enseguida al compararla con este mundo: la distribución del trabajo no es equitativa y uno de los sexos queda relegado a tareas de menor jerarquía y peso, o tareas domésticas. Me recordó a la frase “el feminismo es el machismo al revés” porque efectivamente, acá muestran el reverso de una sociedad machista.

El segundo tema de interés que trabaja es el sexual. ¿Qué pasaría si el que importa y determina la finalización de la relación sexual es el orgasmo femenino? ¿Qué pasaría si los parámetros de belleza y vestimenta fueran impuestos para el hombre? ¿Qué pasaría desde niños fuera a ellos a los que se les habla de un reloj biológico, del miedo a la soltería y de realizarse formando una familia? ¿Qué pasaría si la mujer promiscua deja de ser una trola y se convierte en una ganadora? ¿Y qué hay con el acoso? Numerosas veces oímos el “eh! ¿Por qué se ofenden, es un piropo nada más?”, ese planteo de que ellos estarían muy a gusto si sucediese en sentido inverso. ¿Será tan así?  

La película podría haber quedado en eso, una comedia con situaciones que me hicieran reír imaginando como en una suerte de venganza lo bueno que estaría que vivieran por un día todo eso. Con historia de amor incluida, porque la hay, o mejor dicho se intenta que haya en ambas realidades.

Pero no.

Hacia el final, va adquiriendo un sabor amargo y los protagonistas mutan hasta darle un giro a la trama que los volcará en un nuevo escenario dónde quizás, el cambio es posible, y el amor pueda triunfar. El resultado: yo terminé divertida y satisfecha, pero no lo estaba viendo sola… en mi compañero provocó más reflexión que risa. Porque él esperaba encontrarse con una exageración y en cambio vio realidad. En definitiva la comedia muestra un absurdo… pero el absurdo de lo que sería plantearle al hombre lo que le plantea. Lo que  nos lleva a pensar qué absurdo sigue siendo todo para nosotras hoy.

¿Queres leer más a Tatiana? Entra a su blog en http://labaldosaflojaylalluvia.blogspot.com

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