Marzo con M de Mujeres que Marchan

La sociedad del consumo nos acostumbró a celebrar el 8 de marzo en lugar de conmemorarlo. Y en vez de recordar a las 129 mujeres fallecidas en el incendio de la fábrica neoyorquina, Cotton, nos presentaron un Día Internacional de la Mujer distinto en donde los saludos y las felicitaciones están al orden del día y todas las marcas, grandes y chicas, obsequian descuentos alucinantes. Recibimos flores, chocolates, halagos, almuerzos y cenas, bebidas gratis, 2×1 nunca antes visto y fiestas alucinantes. Ofrecieron la fórmula perfecta para el adoctrinamiento: el olvido y nos hicieron creer que cada 8 de marzo se debía a un agasajo y no a un recuerdo distante, allá por el año 1908, donde 129 mujeres habían muerto como consecuencia de encierro y lucha. 129 mujeres perdieron su vida por reclamar igualdad salarial, menos horas laborales y mejores condiciones de trabajo.

Por suerte la historia se hizo presente y entre hermanas nos ayudamos a recordar. Recordar que el 8 de marzo es para hacer memoria y no regalos. El único regalo que nos gustaría recibir equivale a ese obsequio imposible que se le pide a Papá Noel y nunca llega, ese que recordamos como el deseo a la estrella fugaz que nunca fue cumplido y que, cansadas de desear, salimos a buscar. El único regalo que queremos que se nos haga un 8 de marzo o cualquier otro día es el de la igualdad.

Nos felicitan por el Día de la Mujer y no entienden el motivo por el cual nos embroncamos. ¿Felicitarnos por qué? ¿Por ser mujeres? ¿Por ser consideradas el sexo débil, ese en segundo plano? Nos regalan flores y esperan un “gracias” pero, por favor, continúen esperando. No queremos flores. No queremos un “feliz día de la mujer” por mensaje ni redes sociales ni pasacalles. No queremos bebidas gratis en “nuestro día” ni 2×1 en las prendas de ropa. Queremos, demandamos que se haga memoria y se recuerde la lucha que no cesa, la lucha que arde con un fuego más fuerte que aquel que alimenta las plumas del Ave Fénix que no se cansa de renacer. Queremos que nos tengan presentes como personas y no nos anden cuestionando por nuestro género y/o sexo. Queremos igualdad no celeste y rosa.

Por lo que, este 8M, tenemos una petición que hacer: pregúntenos los motivos por los cuales salimos a las calles, abrazadas, envueltas en diversos colores. Pregúntenos qué queremos cada 8M en lugar de felicitarnos por nacer con vagina en lugar de pene. Pregúntenos porqué nos unimos en un único grito que desconoce de disfonías. Y nuestra respuesta será la que muchas otras antes que nosotras ya han dado pero, por negarse a ver la verdad, se olvidan que está ahí, latente, rugiendo desde lo más profundo de nuestras entrañas.

Marchamos por ella que es una de las pocas CEO en el mundo empresarial y que los medios le preguntan cuál es su posición sexual favorita en lugar de referirse a sus negocios. Marchamos por ella quien fue la primera en recibir un premio en el mundo futbolístico y se le preguntó si sabía hacer twerking. Marchamos por ella que patea una pelota, entrena, se esfuerza por ser la mejor y jamás será una de las jugadoras mejores pagas del mundo; solo puede soñar con jugar en la cancha oficial del equipo en el que entrena sin ser subestimada. Marchamos por ella quien fue abusada, golpeada y la justicia le hizo revivir cada capítulo de tortura cuestionando la veracidad de los hechos por hablar demasiado tarde. Marchamos por ella que calla los abusos de sus familiares para no humillar a quien debería ir en cana en lugar de seguir celebrando navidades a su lado. Marchamos por ella porque una noche se puso una pollera muy corta y una remera muy escotada y fue eso lo que se vio en lugar de un cuerpo sin vida golpeado y violado. Marchamos por ella que no se cansa de hacer denuncias y harta de no ser escuchada recurre a las redes sociales en busca de asilo. Marchamos por ella que para que sus libros pudieran publicarse debió firmar su obra bajo el anonimato. Marchamos por ella que fue violada, está embarazada y no entendía qué sucedía en su cuerpo porque desconocía lo que era el sexo y, mucho más, lo que era un abuso. Marchamos por ella que no tiene acceso a productos de gestión menstrual porque el dinero no le alcanza y ante todo está el sobrevivir. Marchamos por ella a quien le gritaron groserías en la calle por tener curvas y ella a quien la tomaron en el trabajo esperando obtener un beneficio sexual. Marchamos por ella quien llegó a un puesto político y, tras escuchar un par de sus respuestas, se la descalificó diciendo “típico de mina”. Marchamos por ellas que son pocas en su lugar de trabajo y desconocen de ascensos. Marchamos por ellas que están a nuestro lado y no se cansan de dejar al descubierto la desigualdad de derechos, la imparidad, el descontento general. Marchamos por ella que quiere ser madre, ama de casa, profesional y amar a quien se le dé la gana. Marchamos por ella que ama almas en lugar de cuerpos. Marchamos por ella que era un él pero no se siente correspondida en su cuerpo. Marchamos por ella que fue quemada en una hoguera por bruja. Marchamos por ella quien fue tratada de “puta” por disfrutar del sexo. Marchamos por ella que una noche desapareció sin más y fue encontrada entre bolsas de basura. Marchamos por ella que sin recursos y con desesperanza abandonó su vida en una camilla metálica helada, desangrada por culpa de la clandestinidad. Marchamos, marchamos y nuestros pies todavía no se cansan ni lo harán.

Ya no le tememos al fuego ni al agua, hacemos caso omiso a los insultos y los descalificativos. Juntas somos más fuertes y nos unimos en cada ocasión oportuna para danzar al son de los bombos y enredarnos entre pañuelos. Los 8 de marzo ya no son lo que eran y no nos sometemos ante ritos de “belleza” ni descuentos alucinantes. Hoy, 8 de marzo, renacemos, una vez más, cuál aves fénix para recordarle al mundo que somos mujeres y sin atisbos de debilidad seguimos en busca de la paridad.

Por lo que si todavía, queridos lectores, no comprendieron el llamado de este día, los invitamos a conocer más razones y datos presentes en la Argentina que hacen de este día una convocatoria tanto nacional como mundial.

8 de marzo de 2019

Este día nos encuentra a un año de distancia del comienzo de la militancia de muchas compañeras. En el pasado año, muchas comenzamos a entender y asimilar qué era ser feminista, por qué luchábamos y a dejar de naturalizar situaciones que no podemos permitir más. Hoy les proponemos que a la hora de ir a la marcha lo hagan conscientes de lo que estos pasos representan:

  • Por la memoria de todas las que ya no están: sólo en enero de 2019, se registraron más de 27 femicidios.
  • Por la educación sexual integral para todes.
  • Por la brecha salarial: no es novedad que las mujeres seguimos ganando menos por el mismo trabajo que los hombres. Es momento de pedir por lo que es justo.
  • Porque queremos cupo laboral travesti-trans.
  • Por la paridad en los lugares de trabajo en cantidad y calidad.
  • Por el aborto legal, seguro y gratuito: seguimos muriendo a causa de abortos clandestinos.

Etcétera, etcétera, etcétera. Porque la lista sigue, nunca falta algo que nos haga despertar la rabia debido a las injusticias que vivimos.

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